«Para cocinar, el barato; para aliñar, el bueno» — es un consejo que se oye a menudo. Solo es verdad a medias. Aquí te contamos cómo aprovechar de verdad un buen Picual.
El buen aceite va en crudo al plato
La mejor forma de disfrutar un aceite de oliva virgen extra (AOVE) de cosecha temprana es en crudo, como toque final. Solo así saboreas todo su espectro: hierba, almendra verde, amargor y picor. Ideal sobre:
- pan tostado con sal
- tomates, ensaladas y legumbres
- verduras y pescado a la parrilla
- quesos, hummus y sopas (un hilo al final)

¿Se puede cocinar con él?
Sí. Hay un mito que se resiste a desaparecer: que el aceite de oliva virgen extra no sirve para calentar. En realidad, un Picual rico en polifenoles es muy estable gracias a sus antioxidantes y a su alto contenido en ácido oleico, y resulta perfecto para freír y guisar a diario. Para temperaturas muy altas (fritura en abundante aceite) puedes usar un aceite más sencillo, aunque tampoco sería ningún desperdicio.
Un buen término medio
En muchas cocinas se trabaja con dos aceites: uno de diario para cocinar y otro especial como AURO para el toque final. Es precisamente ese último hilo el que convierte un buen plato en uno excepcional.
¿Cuánto es recomendable?
Como referencia, las recomendaciones nutricionales hablan de unos 20 g de aceite de oliva al día (unas dos cucharadas) dentro de una dieta equilibrada y mediterránea.
Pruébalo con AURO
100 % Picual, cosecha temprana, en lata opaca a la luz.
